Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como echar de menos

a raya



  
Tenías esa extraña manía
de creer que si le ponías voz   a todo lo que deseabas 
- a todo lo que te daba miedo -
se cumpliría

Y así cerrabas cada poema
con tres estúpidos puntos suspensivos
intentando no emitir sonido
para mantener el silencio.

Si es verso, es etéreo
así no viene
arañarme
el alma
infectando hasta mi aire
con sus manos 
manchadas
de todo el deseo que nos debemos
de cada suspiro que se escapa.

Debería estar prohibido morir
- de amor
amor -
de esperas llenas de resaca
mezclando tu ausencia con vino barato
con pies de cemento.

Coraza de paja
he soplado esperando a que te cumplas
y de tanto procrastinar
ya no queda nada.
 

Hoy duermo desnuda
- me he limado hasta las lágrimas -
quizás así aparezcas
sin pedir cita previa
para meter en dedo
en la llaga.

Lunes



En este lunes que se cree domingo mis manos echan de menos tus manos... y mi dolor echa de menos que le seas infiel.

Cortázar



Crepita tu ausencia mientras se repite cíclicamente esta costumbre atávica de cada siesta de morder fuerte las palabras para no escupir un te echo de menos, quizás demasiado temprano, quizás mal colocado, quizás infravalorado. Lleno el abismo de no verte con novelas de amor - … andábamos para encontrarnos, me ha dicho Cortázar - . Me coloco de versos a falta de besos y de droga barata y acabo viendo espejismos hasta en mi propio reflejo y en mi sombra, solitaria.

Poeta suicida



Como un enamorado, que busca incansable dos puntos, para evitar sufrir el final de cada uno de sus fracasos. Necio, evita asumir que cuando una historia empieza, ya tiene final.

Como un poeta, fracasado, ahogando sus penas en whisky barato mientras añora Abril en Marzo. Y cuando llega primavera, abdica pensando en el otoño. 

Como un suicida, corriendo detrás del último tren del día. Llega tarde a su destino y aún así vaga por las vías, maldiciendo a la vida, tan llena de vida, tan vacía de ti.

Como un enamorado poeta suicida, así te echo de menos. 


Ojalá  tuviera mala memoria para no recordar que hoy, duermo sin ti.

Olvídate de mi




Desde que no estás, cada instante es domingo por la tarde. Tapo todo lo que te echo de menos con un par de mantas y procuro tener los pies fríos - y en la tierra -. La cama ha pasado de campo de batalla a ring de boxeo ahora que no te encuentro al otro lado de mis sueños. Me paso las noches peleando con insomnio para asegurarme que no te vas a convertir en la peor de mis pesadillas, de nuevo.



Fiel cobarde, has caído.
esta partida ha acabado,
te quedas con los bolsillos llenos
de recuerdos
-          - y sin sus besos - 
Olvídate de mi.