Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tiempo

Déjame

Déjame unir los lunares de tu piel, y crear sobre tu cuerpo constelaciones para perderme cuando no tenga dónde ir.
O no quiera.

Déjame recorrer con mis dedos la curva de tu espalda, y terminar hundiéndolos en tu pelo mientras te miro.

Como si no pasase el tiempo.

Y perdernos en él. O él en nosotras.
Y quedarnos como si irse no fuese una opción, y menos aún una intención.

Como si hubieses venido de visita, y decidieses que aquí se está mejor, en el desbarajuste de estas sábanas revueltas.



Déjame dejarte quererme.
Quedarte.
Salvarme.



El origen de los tiempos

Nubes en el cielo
blancas como papel sin estrenar.
Se mezclan en orgías de formas
sin oportunidad de ser reconocidas.

Vidas andando
que pisan
el suelo manchado de sudor
por más vidas.

Maletines y trajes
planchados
incómodos y elegantes
tapones de magulladuras.

Ciudad y luces,
noche y brillo,
abrazos ajenos
y risas lejanas.

Colmillos
y bebidas
con más alcohol
del esperado.

Bailes arrítmicos
con soliloquios
de besos encarnados
en bocas desconocidas.

Un grito dejando que termine todo
y saltos sudorosos
por desahogo desorbitado
y necesario.

Fin de guitarra.
Fin de guitarra.
Y una sonrisa.
Escrito escuchando:

Esqueleto

Un par de semanas pasan
sin que pueda si quiera olvidarme
de cada segundo que pasaba
mientras no conseguía abrazarte.
"Grítalo, escúpelo".
Me decía incesante,
cuando solo un par de palabras
me bastaron para situarte.

"Tu tranquila,
ya lo entiendo".
Me dijiste tranquilamente,
aunque yo solo pensaba
en que no podía amarte,
porque este dolor solitario
no es algo que quisiera prestarte.

"Vete,
soy yo la culpable,
tú no te mereces esto".
Te dije deseando
que creyeras que era cierto,
pero hoy aún sabemos
que esa mentira
no era más que el esqueleto.
Imagen original

Programar

Eres tránsito, no pretendas la eternidad.
Vacilamos, erramos, vamos y venimos.
Compartimos parte de nuestro tiempo
 y desaparecemos.

No existe la obligación de permanecer.

...pero quédate un poco más conmigo
que voy a echar de menos tus pupilas.

Si no nos separa la vida
nos separa la muerte.
La imposibilidad de tenerte es efímera
la utopías no son reales.

Lo real, es la posibilidad de perderte.

... y se hacen certeza todos los miedos
dando una nuevo giro a la función.